sábado 11 de abril de 2009

KIRCHNER ES UN CARADURA

Kirchner creó un engendro electoral según el cual los gobernadores e intendentes con mejor imagen se presentan como diputados y concejales respectivamente, para arrastrar al electorado y luego de las elecciones vuelven al puesto original. Pero las demandas de gran parte de la sociedad van exactamente en sentido contrario y no hay que descartar que esto multiplique el voto castigo hacia todo el oficialismo. La muerte de Raúl Alfonsín fue el catalizador que puso otra vez sobre la mesa las preocupaciones sobre la calidad institucional y la inmensa brecha entre el ciudadano común y la dirigencia política. Con su letal mordacidad, la revista Barcelona tituló: “Néstor Kirchner negó que fuera a morirse para mejorar su posición en las encuestas”.

Es que se va instalando, lenta pero inexorablemente, una sensación similar a la que se expresó con la consigna del “que se vayan todos”. Todos los partidos se igualan hacia abajo a la hora de ser irrespetuosos de las reglas del juego.

Las elecciones se cambian de fecha según la conveniencia del que las convoca. Los candidatos no cumplen sus mandatos y renuncian para ir a nuevas candidaturas o ni siquiera asumen y llegan al “éxtasis sincericida” de avisar de antemano que se someten a las urnas pero que no van a respetar el resultado porque se trata sólo de “candidaturas testimoniales”.

Todos los partidos tienen representantes que cambian de distrito como de camiseta y esas presuntas picardías que no llegan a delito se convierten en cachetadas a una ciudadanía que interpreta que “todo vale” y baja los brazos ante un sistema del que no participa ni valora. La malversación de los contratos electorales es una forma de corromper y degradar la palabra. Es la cultura del engañapichanga.

Pero el país no es la Provincia de Santa Cruz donde él hacía lo que le daba la gana sin detenerse a pensar en que alguien lo iba a objetar. A pesar de todo, hay una parte importante del país compuesto por ciudadanos trabajadores esforzados y decentes y detestan esta maniobra. Todos nos vamos a oponer a esta demolición de la cultura política por parte de este caradura. Y va a tener que retroceder. Pero él sabe que si lo hace hace está muerto porque fue víctima de su propia ridiculez.

DIJO LENIN: EL ENEMIGO RIDICULIZADO, ES UN ENEMIGO MUERTO.